Plan post-emergencia: Los desafíos sociales y ambientales tras los incendios en Penco y Concepción

Compromiso Local
Publicado el 23-02-2026

Reducir los riesgos frente a futuras lluvias, proteger especies nativas afectadas y acompañar la reactivación de servicios y espacios comunitarios también son parte del trabajo en la zona.

Tras la emergencia provocada por los incendios en enero, el impacto no se agota en la pérdida material y la destrucción de viviendas: también deja una huella ambiental que condiciona la recuperación del territorio. La pérdida de cobertura vegetal, el riesgo de erosión con las lluvias, el daño en infraestructura hídrica y la afectación de especies nativas de alto valor de conservación obligan a actuar con prioridad. En ese contexto, ARAUCO activó un Plan orientado a restaurar la base ecológica, proteger la biodiversidad y fortalecer el vínculo entre las personas y el bosque.

La compañía informó que actualmente desarrolla un levantamiento técnico detallado para determinar superficies y niveles de daño, combinando análisis en terreno y herramientas cartográficas.

Suelo y agua

Uno de los efectos más inmediatos tras un incendio es el suelo expuesto. Sin vegetación, aumentan la erosión y el arrastre de sedimentos hacia quebradas, cauces y sistemas de captación de agua. Para anticipar ese escenario, la firma forestal incorporó un modelo de erosión que compara condiciones pre y post incendio, lo que permite priorizar microcuencas más vulnerables para intervenir primero donde el riesgo es mayor.

En terreno, las medidas se traducen en estabilización física y biológica: siembra de herbáceas y gramíneas, plantas tipo pastos de crecimiento rápido, para generar cobertura temprana del suelo; hidrosiembra, que consiste en aplicar por aspersión una mezcla de agua, semillas y fijadores sobre taludes con alta pendiente para acelerar el establecimiento de vegetación; e instalación de diques de madera y geotextiles en quebradas y cauces para disminuir la velocidad del agua y reducir el arrastre de sedimentos.

En paralelo, el plan de la compañía aborda la infraestructura hídrica afectada. El registro base identifica 15 bocatomas dañadas, impactando a más de 5 mil personas, lo que ha motivado coordinación con la DOH Biobío y actores del territorio. El objetivo operativo, precisó la empresa, es restituir el servicio básico en los sistemas dañados, hoy abastecidos mediante camiones aljibe, priorizando sectores donde el daño y la exposición de cuencas hacen más urgente la intervención.

“Para nosotros la recuperación post incendio no es solo productiva: también es ambiental y social. La prioridad, además de recuperar la productividad, es estabilizar el territorio y proteger los sistemas que sostienen la vida cotidiana, como el suelo y el agua, al mismo tiempo que resguardamos especies nativas de alto valor para la biodiversidad”, señaló el gerente de Patrimonio y Sustentabilidad Forestal de ARAUCO, Juan Anzieta.

Proteger el queule

El impacto más delicado se refleja en la biodiversidad. En Penco y Concepción existen especies y formaciones de bosque nativo con alto valor ecológico. Entre los daños críticos, el plan identifica la afectación del 100% del hábitat del queule (Gomortega keule) en el área impactada, donde se ubican poblaciones densas y genéticamente relevantes de esta especie endémica, considerada en peligro y declarada Monumento Natural.

Este trabajo se sustenta en un programa de conservación que ARAUCO ha desarrollado de manera continua por más de 10 años para proteger la especie y su base genética en el territorio. Lo ocurrido con los incendios, hace más urgente reforzar y acelerar medidas específicas para enfrentar el nuevo escenario en terreno.

La compañía está implementando medidas de resguardo genético y restauración como la colecta de frutos y semillas, viverización especializada para plántulas de repoblamiento, monitoreo de rebrote para identificar individuos sobrevivientes y, como estrategia de salvataje, cultivo de tejidos para recuperar genotipos que podrían perderse. El plan también considera otras especies nativas de alto valor como el pitao (Pitavia punctata).

“Todo esto se complementa con control intensivo de especies invasoras antes de avanzar con la restauración ecológica y una reevaluación del estado de conservación, dada la magnitud del evento”, Aseguró Anzieta.

El incendio afectó a más de 2.500 hectáreas de bosque nativo de conservación. En esos sectores, uno de los desafíos principales es evitar la colonización rápida de otras especies en áreas abiertas; por ello, la estrategia combina control temprano, restauración con especies nativas del sitio y monitoreo ecológico continuo para ajustar medidas según la evolución del ecosistema.

Bosque Abierto

El plan incorpora un tercer eje: el bosque como espacio social. En Penco el uso recreativo y deportivo del patrimonio forestal forma parte de la identidad local, y el incendio dañó iniciativas relevantes como el Bikepark de Penco y el proyecto Parque para Penco.

En el Bikepark, la recuperación considera diagnóstico, estabilización de suelos y un proceso participativo junto a ciclistas, deportistas, vecinos y autoridades. La idea no es solo “reponer” un circuito, sino rediseñar un espacio más seguro, sustentable y adaptado a las nuevas condiciones del territorio.

El Bikepark se enmarca en la iniciativa Guardianes del Bosque, que promueve la práctica responsable del mountain bike en predios abiertos al público, integrando deporte, educación ambiental y prevención de incendios. Actualmente, 26 clubes participan en este proyecto social, recorriendo 23 pistas habilitadas a lo largo de Chile, en zonas donde ARAUCO mantiene patrimonio forestal.

Por su lado, en el Parque para Penco, si bien la infraestructura construida —principalmente señalética— no resultó dañada, sí lo fue el paisaje que lo sostiene: bosque nativo y plantaciones que conformaban su entorno. Por ello, ARAUCO realizará una nueva zonificación, reorganizando áreas según objetivos de conservación, restauración o uso comunitario, en conjunto con organizaciones locales.

Finalmente Anzieta resume que el plan busca aportar a una recuperación integral del territorio, abordando de manera simultánea las necesidades ambientales y sociales que deja una emergencia de esta magnitud. En esta línea el despliegue se está implementando en coordinación con autoridades y organizaciones locales, ajustándose según la evolución del proceso en terreno.

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