ARAUCO suma proyectos eólicos por más de US$ 1.100 millones
Compromiso LocalLa compañía avanza en la generación eólica de gran escala que contribuye al desarrollo de infraestructura energética renovable en Chile.
En un contexto marcado por la necesidad de diversificar la matriz eléctrica, asegurar suministro y avanzar en fuentes renovables no convencionales, el desarrollo eólico ocupa un lugar estructural en la estrategia energética de ARAUCO. En las regiones del Biobío y Ñuble, esa estrategia se materializa hoy en dos proyectos de gran escala que avanzan dentro del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).
El Parque Eólico Tulipanes, proyectado en las comunas de Quilleco y Los Ángeles, ingresó recientemente al SEIA, iniciando su evaluación ambiental. En tanto, el Proyecto Eólico Las Fresias, cuya área de generación se emplaza en la comuna de Yungay, completó una fase relevante del proceso al presentar su Adenda Técnica y su Adenda Ciudadana, que responde a más de 300 observaciones formuladas durante la participación pública. Ambos proyectos forman parte de una misma hoja de ruta, orientada a consolidar una plataforma eólica en el sur del país.
“Nuestra trayectoria energética se construyó inicialmente desde la biomasa forestal, integrada a los procesos industriales”, señala Mauricio Leiva, gerente de Sostenibilidad del Negocio Eólico de ARAUCO. “Hoy estamos ampliando esa base con proyectos eólicos que permiten diversificar la generación y acompañar el crecimiento del sistema eléctrico”.
Proyecto Tulipanes
Con una inversión estimada de US$ 625 millones, Tulipanes considera la construcción y operación de 57 aerogeneradores, cada uno con una potencia unitaria de 7,2 MW, lo que permitirá alcanzar una capacidad instalada total de hasta 410,4 MW. La energía será inyectada al Sistema Eléctrico Nacional. El proyecto contempla además un sistema de almacenamiento de energía mediante baterías (BESS) y una línea de transmisión de 220 kV, de aproximadamente 28 kilómetros, destinada a conectar el parque con la subestación Las Canteras.
De acuerdo con la compañía, la incorporación de almacenamiento responde a la necesidad de aportar flexibilidad al sistema. “La discusión energética hoy no se limita a cuánta energía se genera, sino a cómo se integra al sistema y en qué condiciones”, explica Leiva. La fase de construcción se proyecta en un plazo cercano a los 19 meses y considera demanda por servicios asociados, principalmente en obras civiles, transporte y logística.
Antes de su ingreso al SEIA, Tulipanes desarrolló un proceso de Participación Ciudadana Temprana iniciado en febrero de 2024, que permitió establecer un vínculo territorial con 13 localidades. Este proceso consideró comunicación permanente con 15 organizaciones locales y tres municipios, además de la realización de más de 100 encuentros y reuniones con organizaciones locales, dirigentes sociales e instituciones públicas y privadas. En el marco de este relacionamiento temprano, se desarrollaron además 17 obras de inversión comunitaria, cuyos antecedentes fueron incorporados como insumo en la elaboración del Estudio de Impacto Ambiental.
Proyecto Las Fresias
Con la instalación de 43 aerogeneradores y una potencia instalada de hasta 310 MW, este desarrollo eólico considera además un sistema de almacenamiento de energía y su infraestructura de transmisión asociada. La inversión estimada alcanza los US$ 500 millones y su fase de construcción se proyecta en un plazo aproximado de 18 meses. El proyecto se evalúa a nivel interregional e incorpora estudios sobre emisiones, paisaje, sombra proyectada, uso de rutas y otros componentes ambientales relevantes.
En el caso de Las Fresias, se realizó un proceso de participación comunitaria temprana y posteriormente un proceso de participación ciudadana formal liderado por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) durante los meses de junio y julio de 2025, instancia en la que se recibieron más de 300 consultas de la ciudadanía, las cuales fueron respondidas e incorporadas en la última adenda ingresada al SEIA.
Para la compañía, el ingreso de las adendas marca un punto de consolidación del proceso. “Responder las observaciones de los servicios públicos y de la comunidad es parte central del desarrollo de estos proyectos”, señala Leiva. “Permite robustecer los análisis técnicos y reducir incertidumbres de cara a las siguientes etapas”.
De esta forma, la firma forestal avanza de manera escalonada en el desarrollo de generación eólica de gran escala en las regiones del Biobío y Ñuble, en un proceso que combina inversión, evaluación ambiental y construcción de capacidades técnicas en un segmento que gana peso dentro del sistema eléctrico.