El queule: los esfuerzos por salvar a esta especie endémica afectada por los incendios en Biobío

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Publicado el 24-02-2026

Medidas de resguardo genético y restauración están entre las acciones desplegadas para asegurar la sobrevivencia de este árbol declarado Monumento Natural.

 

Además de los daños materiales, los incendios que afectaron a Concepción y Penco en enero dejaron una presión ambiental directa sobre ecosistemas nativos, especialmente en zonas donde habitan especies únicas. Es el caso del queule (Gomortega keule), árbol endémico, declarado Monumento Natural y considerado en peligro, cuyas poblaciones resultaron fuertemente impactadas por la emergencia.

En ese escenario, ARAUCO activó un plan de trabajo para proteger la biodiversidad de la zona y acelerar la restauración ecológica, con foco prioritario en esta especie.

La compañía se encuentra desarrollando un levantamiento técnico para determinar superficies y niveles de afectación, combinando análisis en terreno y herramientas cartográficas. Este trabajo se sustenta en un programa de conservación que ARAUCO ha desarrollado de manera continua por más de 10 años para proteger la especie y su base genética en el territorio. Lo ocurrido con los incendios, hace más urgente reforzar y acelerar medidas específicas para enfrentar el nuevo escenario en terreno.


Acciones de rescate

El diagnóstico identifica un punto crítico: la afectación del 100% del hábitat del queule en el área impactada, donde se ubican poblaciones densas y genéticamente relevantes. Esa condición obliga a actuar con una lógica de conservación de largo plazo, pero con medidas inmediatas.

“Estamos implementando un conjunto de acciones que se conectan entre sí: resguardar material genético, producir plantas y preparar la restauración. Entre las medidas consideradas están la colecta de frutos y semillas, la viverización especializada para plántulas de repoblamiento y el monitoreo de rebrote para identificar individuos sobrevivientes”, explicó el gerente de Patrimonio y Sustentabilidad Forestal de ARAUCO, Juan Anzieta.

Además, como estrategia de salvataje, se incorpora cultivo de tejidos para recuperar genotipos que podrían perderse, complementado con control intensivo de especies invasoras antes de avanzar con la restauración ecológica y una reevaluación del estado de conservación, dada la magnitud del evento.

Se estima que los incendios afectaron más de 2.500 hectáreas de bosque nativo de conservación, donde uno de los desafíos es evitar la colonización rápida de especies oportunistas en áreas abiertas. Para ello, el plan combina control temprano, restauración con nativas del sitio y monitoreo ecológico continuo. La iniciativa también considera otras especies nativas de alto valor, como el pitao (Pitavia punctata).

“Para nosotros la recuperación post incendio no es solo productiva: también es ambiental y social. La prioridad, además de recuperar la productividad, es estabilizar el territorio y proteger los sistemas que sostienen la vida cotidiana, como el suelo y el agua, al mismo tiempo que resguardamos especies nativas de alto valor para la biodiversidad”, señaló Anzieta.


Otras experiencias

El queule no es la única especie en torno a la cual ARAUCO ha desarrollado acciones para evitar su extinción. En la Región del Maule, la empresa impulsa desde hace años un trabajo de conservación del ruil (Nothofagus alessandri), Monumento Natural endémico y uno de los árboles más amenazados del país, cuyo hábitat —reducido y fragmentado— ha sido especialmente vulnerable a los incendios de temporadas anteriores.

Ese esfuerzo se ha traducido en una línea de acción completa, desde el resguardo del material genético hasta la restauración en terreno. A través del Vivero Quivolgo, en Constitución, se realiza propagación desde semillas con trazabilidad por origen (identificación y codificación de procedencias), para producir plantas destinadas a reforzamiento poblacional y restauración de fragmentos remanentes. A esto se suma el control de especies invasoras, el monitoreo de supervivencia y crecimiento, y la participación en iniciativas como migración asistida, buscando establecer nuevas poblaciones en zonas climáticamente más favorables y reducir el riesgo ante eventos extremos.

En conjunto, esta experiencia —semillas, viverización, restauración y seguimiento— entrega aprendizajes concretos que pueden apoyar y acelerar estrategias equivalentes para el queule en un escenario de alta afectación post incendio.

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